Censurato il numero di aprile del Mucchio

La copertina del “Mucchio Selvaggio” di aprile “avrebbe” dovuto riportare un disegno di uno storico personaggio del fumetto italiano. Il “catzillo” è un fumetto underground, molto famoso negli anni Ottanta, che l’autore Gianfranco Grieco ha modificato per noi facendolo assomigliare a Berlusconi,
ovviamente legato a un lungo articolo che mette in guardia sul votare “Forza Italia” alle prossime elezioni politiche.
Abbiamo usato il verbo “avrebbe” perché il distributore nazionale (Parrini) si è rifiutato di fare uscire il giornale in edicola. Non vuole correre il rischio di denuncie penali. Il giornale verrebbe comunque boicottato da molti distributori locali non di sinistra, il tipografo nicchia, la par conditio, rapporti con il potere etc etc. Insomma paura. Paura di ritorsioni legali, economiche e magari anche fisiche da parte del soggetto raffigurato nel disegno.

La redazione trova ciò un atto di censura inqualificabile. La satira è un diritto affermato dalla nostra Costituzione (³Tutti hanno diritto di manifestare liberamente il proprio pensiero con la parola, lo scritto e ogni altro mezzo di diffusione² – Art. 21). Se si va con la memoria indietro nel tempo a copertine, molto più feroci e provocanti, di giornali come il ³Male², ³Frigidaire² o ³Cuore² ci si rende conto di come è peggiorato il rapporto tra la stampa e il potere e di quanto la libertà di espressione sia sempre meno garantita.
La censura è sempre stata usata come strumento di repressione e negazione di valori e tematiche ³scomode².
La copertina ³censurata² è scaricabile a questo indirizzo
http://www.ilmucchio.it/images_static/berl.jpg

Comitato di redazione del ³Mucchio Selvaggio².


Il Mucchio Selvaggio
mensile di musica, cinema, libri, performance e politica.
www.ilmucchio.it

redazionespettacoli@ ilmucchio.it
Via Lorenzo Il Magnifico 148, Roma
06.44231312

Un elefante…

Francesca tiene 2 años y 5 meses. Después del almuerzo la dejé corretear por el patio, libre y sin límites. Cuando se cansó entró a la casa y le propuse que nos echemos en mi cama a leer un cuento. Aceptó, pero una vez acomodadas me pidió que me pusiera a cantar. Así hice, mientras le rascaba la espalda. Yo cantaba y ella me decía “la pala” (la espalda), “la quila” (la axila), “l’ompo” (el hombro). Especificaba dónde quería ser rascada y disfrutaba de la sesión como un gatito mimoso. ¡Pero no se dormía! La idea era que se durmiera, cuando no lo hace llega a las 8 de la noche agotada y no deja de hinchar las pelotas. Canté todo mi repertorio, desde los pollitos a la vaca lechera, pasando por arroz con leche, pin-pon, el gallo pinto, dame una mano, campanero, el cucú, naranjitay… En fin, recurrí a la artillería pesada: los elefantes. Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía, fue a llamar a otro elefante. A partir del trigésimo elefante mi ritmo fue disminuyendo y mis ojos amenazaron con cerrarse. Menos mal que al trigésimo noveno apareció el primer bostezo de la pequeña diablita y cinco elefantes después se durmió.

negros y abuela

En la adolescencia me encantaban los negros y llegué a convencer de su sensualidad incluso a mi abuela, que era racista. Digo “era” no porque se haya muerto, sino precisamente porque le quité toda huella de racismo viendo juntas las olimpiadas y comentándole cada buen atleta que aparecía.

Sin pelos en la lengua

Yo hace tiempo me depilaba con afeitadora. Desde que vivo en Italia me afeito las axilas sólo en verano, en invierno ni loca expongo mi piel a semejante tortura para colmo congelándome, que la calefacción apenas puede con esta humedad… Piernitas bonitas igual, pocos pelitos delgaditos y claritos tengo, ignórolos por completo.

Moqueando un poco

Ayer me tomé un breve descanso. En la mañana fui a una entrevista de trabajo y en la tarde jugué en el jardín con mi hija Francesca. Es cierto: a veces no hace falta más que detenerse por un momento, sentir la brisa, mirar las nubes teñidas por el atardecer. En poco tiempo se logra dejar el peso en el suelo.

Pero es que justamente nos dejamos atrapar por el tiempo. Queremos tener todo resuelto, como si todo fuera a acabar mañana, como bien dijo un amigo. Ese es mi problema, en parte. Quisiera ya haber aclarado y definido muchas cosas, quisiera tener las bases sólidas para poder construir con tranquilidad. Pienso en la película “Velocidad personal”, de Rebecca Miller (acabo de descubrir que originalmente era un libro). Efectivamente cada uno tiene su ritmo, su velocidad para crecer.

Si cuento todo lo que me asusta, angustia o atrapa resultaría aburrido o pesado. Bueno, lo contaré igual, pero no de un solo tirón. Seré desordenada, paciencia, pues quiero ir adelante sin estar puliendo mucho lo que sale de mi cabeza.

Quería (quiero todavía) escribir una columna que hable de la vida cotidiana. Pero no me puse las pilas para poner en marcha el proyecto, pues prefería arreglar otros asuntos antes de emprender con una nueva iniciativa. Aquí está uno de mis puntos débiles: decidir. Me dedico a la traducción desde hace poco (3 años), me ha costado aprender (sola) y lo peor, o lo mejor, es que me he dado cuenta de que no es lo que quiero. La historia es un poco más larga y complicada, trabajo desde los 19 años, me inscribí en varias universidades, nunca terminé nada, cambié de ciudad con frecuencia, cambié de país, cambié de pareja… Por eso tengo un poco de miedo, de que sea el enésimo cambio de ruta por infantilismo o qué sé yo. Lo que más me gusta, lo que mejor sé hacer, lo que más satisfacciones me da… es escribir.

Alguien dirá: ¡pero si escribes muy bien! Ya me lo han dicho varias personas, de diferentes proveniencias y lenguas. Pues he comenzado a escribir también en italiano hace 1 año, y también ahí me dijeron que escribo bien. Me encantaría vivir de la escritura. Pero tengo miedo de decirlo en voz alta. Tengo miedo de que se me tome por loca irresponsable, soñadora… “Llevas 3 años intentando ser traductora, y ahora que comienzas a tener clientes sales con otra cosa”. Esa podría ser una cosa que me diría mi compañero.

Ah, hablando, escribiendo se van aclarando las cosas y se las ve con más claridad. No tengo intenciones de dejar de traducir, al menos no para quien me busque y me pague por ello. Pero quiero poner todo mi tiempo y mis fuerzas en algo que realmente amo. Tengo poco tiempo y poca energía. Tengo 2 niñas pequeñas en casa, la mayor, Francesca, tiene 2 años y 5 meses y recién en septiembre comenzará con el jardín de infantes. Ahora la mando a veces donde una abuela, pero no siempre se puede. A veces viene mi madre, y menos mal más adelante podrá venir más seguido. Hasta junio. Mi niña más pequeña se llama María y tiene 4 meses. Toma sólo mi leche, así que ya se puede imaginar. Por lo menos ya duerme toda la noche, ¡hasta 12 horas seguidas! Los hijos son maravillosos, pero a veces es frustrante tener tanta fertilidad mental y andar escasa de cuerpo y tiempo para hacer todo lo que necesito hacer, ni qué hablar de lo que quisiera hacer.

Con mi compañero, Giovanni, decidimos que las niñas se quedarían con nosotros, hasta el momento en que vayan a la escuela. O sea hasta los 3 años. Es una linda idea, pero la práctica resulta un poco menos idilíaca.

Bueno, me estoy extendiendo mucho. Es que es tan complicado hablar de una cosa descontextualizada, sin antecedentes, como flotando en el aire. No tiene sentido.

Otra cosa que me hace sufrir es la soledad. Por el lugar en que vivimos, por la dificultad de encontrar gente inteligente y/o sensible con quien entablar una conversación, por la poca gente que veo. Termino refugiándome en mis relaciones a distancia, pues mantengo contacto con muchos de mis amigos bolivianos, e hice nuevos amigos por internet. Pero el calor de un abrazo, una caricia en la cabeza… no tienen igual.

Yo sé que soy privilegiada en muchos sentidos, que tengo casa y comida, vivo en el bienestar material. Es el resto que me falta. De mis 8 a mis 24 años he vivido siempre en ciudades grandecitas, de entre 400.000 y 1 millón de habitantes. Ahora vivo en un pueblo chico, de 8000 almas, en una provincia conservadora y con escasa vida cultural (es un eufemismo decir escasa). Extraño la vida urbana, con sus patologías y todo.

Qué horror, me pongo llorosa y quejumbrosa. Telegráficamente:

– tengo muchos intereses, pero debo establecer pocas prioridades y concentrarme en ellas;
– me había endurecido y enfriado, resignada a no encontrar seres sentipensantes ya, y he tenido una hermosa sorpresa hace poco;
– me había dejado convencer de que mi sensibilidad era excesiva, un obstáculo, una melifluidad fastidiosa que había que evitar. Basta.
– llevo años huyendo de mí misma. Basta.

Así salió esto. Otro rato seré alegre, irónica, sagaz o mordaz.

Ser madre

¡Qué miedo da ser madre! Miedo de llegar a ser obtusa, de no entender a los hijos… Aunque eso es, en parte, inevitable. Miedo de no encontrar el equilibrio y pasar de un extremo al otro, del ombliguismo más egoista a la falsa preocupación por los asuntos ajenos. Miedo de estar muy ausente, de estar demasiado presente, de ser muy severa, de ser demasiado permisiva. Se trata de recordar la propia “hijez” (¿cómo se llama la condición de hijo?) para identificar las reales necesidades de los hijos.
Lo mejor sería relajarse, pero no siempre es posible.

Le traduzioni che pagano (per ora sono queste)

Ho mandato mia figlia Francesca dalla nonna per poter finire una traduzione che mi chiede tanta energia e concentrazione. Sono delle schede dati di sicurezza di sostanze pericolose, con tanto di spiegazioni dettagliate su effetti nocivi in caso di ingestione, inalazione ecc. Bello, eh? Quando trovo una parola che non conosco vado a vedere nel vocabolario e arrrggghhh, mi viene un brivido quando capisco cosa succede alla laringe e immagino l’operaio soffocando…

Scusate! Tra le vicende pre-elettorali e questa descrizione non c’è molta differenza, eheheh. Dovrei finire domani.

¿Y si no es posible?

Estoy traduciendo unas fichas de seguridad de sustancias peligrosas. Ante la eventualidad de un derrame el original dice:
“Contenere la fuoriuscita se possibile.”
Ah. Claro: “detener la fuga si es posible”. ¿Y si no es posible? Qué inteligentes que son los encargados de elaborar estos documentos técnicos, es un goce sin par hacer este tipo de trabajo.
Fermare la fuoriuscita se possibile

Qui, n. 13

È uscito il numero 13 di “Qui – appunti dal presente”, una rivista nata nel
1999 per, come dice il nome, prendere “appunti” sul presente attraverso vari
genere di scrittura: dalla pagina di diario al saggio, dalla poesia alla
lettera ecc. Con occhi critici. A essa collaborano “intellettuali”, persone
attive nel volontariato e… persone e basta, da più parti del mondo: dal
febbraio 2005, infatti, ne esce anche un’edizione in inglese.
Il titolo del numero appena uscito è “la vita normale”. Presenta, fra altri
testi, la storia di una famiglia cristiana in Palestina; pagine di diario di
una giovane irachena che, nell’anniversario dell’11 settembre, ricorda da
Baghdad l’attentato alle Torri gemelle; riflessioni da Parigi sulle rivolte
nelle banlieues; pagine di diario di un intellettuale ebreo americano
critico verso Israele e la sua politica; e altre, come dice il titolo del
numero, di “vita normale”: quella vita che la grande Storia, tanto spesso,
schiaccia.
La rivista esce ogni quattro mesi e viene distribuita su carta solo su
richiesta, ma è possibile leggerla anche su Internet al
www.quiappuntidalpresente.it. Chi desidera riceverla su carta (che è anche
un modo per aiutarla: non gode di nessun finanziamento che non siano i
contributi dei lettori) può acquistare un singolo numero (10 euro) o
sottoscrivere un abbonamento a tre numeri (25 euro) tramite: carta di
credito (comunicandone tipo, numero e scadenza via telefono o fax allo
02-57406574), vaglia postale o assegno non trasferibile (a “Qui – appunti
dal presente, via Bastia 11, 20139 Milano), o bonifico bancario (conto
corrente 25101, intestato a “Qui – appunti dal presente”, presso la Banca
Popolare di Milano, ag. 24, via Ripamonti 114, Milano, Abi 05584, Cab
01624).
Per informazioni: massimo@quiappuntidalpresente.it
mariela@quiappuntidalpresente.it
Possibilità di abbonamento dall’estero.

Vaccini

Molte malattie erano già in calo quando sono comparsi i vaccini. Molte malattie vanno della mano delle condizioni igieniche, sanitarie, di nutrizione…
Molti vaccini, ahimé, provocano enormi danni. Io non sono per la sospensione dei vaccini, ma per la libertà di scelta. Se uno vuole avere il figlio “a salvo” da certe malattie, faccia pure il vaccino, non ha nulla da temere, se gli altri si ammalano il proprio figlio non rischia nulla. Chi non vuole vaccinare i propri figli se ne prende la responsabilità. Invece nessuno si prende la responsabilità dei possibili danni da vaccino. Se un bimbo ha danni da vaccino può chiedere un risarcimento al ministero della sanità, c’è, anche se bisogna fare una tonnellata di carte e prove e dimotrazioni. Ma intanto il bimbo è già rovinato (molti tipi di iperattività sono legati ai vaccini, ad esempio). Non esiste alcun modo di garantire che un bambino *non* avrà reazioni negative ad un vaccino. Non esistono test in grado di dare tranquillità. Neanche se va bene la prima dose
si può garantire niente, a volte sono i richiami i colpi di grazia.
E’ un argomento molto complesso e delicato. Chi vuole saperne di più è meglio che lo faccia in modo consapevole e serio, altrimenti si rischia di rimanere nei luoghi comuni. Leggete, informatevi, decidete liberamente e consapevolmente. Non ubbidite semplicemente perché chi
vi dice di fare qualcosa ha il camice bianco. Non abbiate paura e non lasciatevi intimidire. Fate domande.
Per qualsiasi cosa sono qua, ma siate pazienti perché sono proprio sommersa dal lavoro.

I libri

Tutto e’ relativo (o quasi). I libri in Italia e per un consumatore italiano non costano tanto, si pensi solamente a quanto spende la gente in scarpe, telefonini, estetisti, lampade, gioiellini, ecc.

Guardiamo un po’ qualcosa di “straniero”, la Bolivia. Meno di 10 milioni di abitanti, grande 3 volte l’Italia, metà del territorio è foresta amazzonica. Lingua ufficiale spagnolo, tante lingue indigene (le più conosciute: quechua, aymara, guaraní). In certe zone l’indice di analfabetismo raggiunge l’80%. Molta “economia sommersa”. Molta gente che provvede ancora alla “soddisfazione” dei propri bisogni (questo e’ un eufemismo spaventoso) con il baratto, o che raramente ha avuto tra le mani piu’ di 10 euro.

Fino a non pochi anni fa si dipendeva tantissimo dall’editoria di altri paesi con mercati più grossi, come l’Argentina, il Cile, il Messico, la Spagna. Avere una lingua “in comune” era un vantaggio e allo stesso tempo uno svantaggio. E’ da poco che l’editoria boliviana prende forza, che c’è un vero lavoro che vada oltre il semplice compito di stampare.

Ma i libri continuano ad essere cari, ed è sempre più esteso il settore dei libri “pirata”, con prezzi stracciati perchè non pagano i diritti di autore (figuriamoci quelli del traduttore!). E all’università le cose vanno ancora peggio, di sicuro gli studenti che comprano un libro originale non arrivano all’1%. Fotocopie, ecco la via d’uscita che ho usato anch’io tante volte. I libri accademici sono semplicemente irragiungibili, anche perchè non si trovano proprio. E’ un circolo vizioso, i libri costano tanto perchè si vendono poco, la gente compra libri pirata perchè costano meno degli altri perchè sono troppo cari… E così all’infinito.

A casa mia non è mai mancato da mangiare, ma non vivevamo esattamente nell’abbondanza. Mio padre preferiva compare un libro piuttosto di scarpe nuove, e così i libri ci sono sempre stati (e non le scarpe nuove). Il dettaglio sta nelle proporzioni, un libro di 10 euro non era nelle nostre possibilità. Le prime volte che compravo libri qua in Italia soffrivo tanto, mi sembravano carissimi, non ero abituata a spendere così tanto. Dopo qualche busta paga mi sono passate la vertigini, ho ridimensionato i parametri economici, cercando comunque di non perdere mai la consapevolezza del valore reale di quanto potevo permettermi.

Non mi sembra che i libri siano tanto cari (nel contesto italiano). E se mi capita di desiderarne uno davvero caro, riduco volentieri altre spese pur di non limitarmi in libreria.

Italia hace cinco años

Eso de andar escudriñando cajones tiene sus ventajas. Texto del 6 de marzo del 2004:

La bella Italia

El típico italiano con la cabeza llena de spaghetti que viene de un país
corrupto. Así describió un periódico alemán al secretario del turismo
italiano.
Todo inició gracias (¡gracias!) al discurso inaugural de Silvio
Berlusconi en el primer día del semestre de presidencia italiana del
parlamento europeo. El discurso no fue tan terrible, a pesar de algunas
lecciones de economía más bien sui generis (dijo que después del 11 de
septiembre hubieron las guerras de Afganistán y de Irak, pero LO PEOR ha
sido la caída de las bolsas de valores….). A un cierto punto Martin
Schulz, un parlamentario alemán vicepresidente del grupo socialista,
habló del “virus del conflicto de intereses” como un riesgo para la
democracia (cabe recordar que Berlusconi es dueño de media Italia, sobre
todo medios de comunicación). También había condenado como incompatibles
con los valores fundamentales de la Unión, los desvaríos de Umberto
Bossi sobre las cañonadas contra los inmigrados (Bossi es el jefe del
partido aliado con Berlusconi, separatista y racista, peor que los nazi
austriacos de Heider).
Berlusconi sufre un corto circuito y le dice al alemán que tiene un
amigo cineasta que puede ofrecerle un papel como jefe de campo de
concentración. Gran escándalo y revuelo en el parlamento, los diputados
de izquierda comienzan a batir palmas contra las mesas. Silvio trata de
hacerlos callar diciendo “ustedes son unos turistas de la democracia”.
Muchos protestan en silencio levantando letreros que dicen, en todas las
lenguas de la Unión, “La ley es igual para todos”. Para quien no lo
sepa, Berlusconi se ha librado de varios procesos gracias a leyes que se
ha hecho a medida. Last but not least, ha hecho aprobar nuevamente la
inmunidad para los cinco cargos más altos del gobierno para librarse de
una casi segura sentencia de culpabilidad en un proceso por corrupción
de jueces. Enrique Barón, presidente del grupo de socialistas, pide a
Berlusconi que retire las palabras ofensivas. Schulz repite el insulto
de Berlusconi y dice que su “respeto por las víctimas del fascismo le
impide de responder”, subrayando que “un presidente del consejo que
cuando se encuentra frente a una mínima crítica reacciona con estos
términos ” es absolutamente inadecuado.
Berlusconi, con el mentón hacia adelante y las manos en los bolsillos,
replica que ha sido “ofendido gravemente a nivel personal, con un tono
de voz inadmisible”. Se defiende en todos los modos posibles con tal de
no pedir disculpas, echa la culpa a la mala traducción de los
intérpretes, dice que era sólo un comentario “irónico”, dice que en
Italia todos bromean con el holocausto, y así sucesivamente.
Los noticieros que, en Italia, tratan de ignorar la noticia, no logran
hacerlo por muchas horas ya que el escándalo internacional es ruidoso.
Berlín y Roma convocan a los embajadores, cosa que no se veía desde la
guerra fría. Finalmente Berlusconi llama a Schroeder, quien dice que
considera cerrado el caso.
No, no está completamente cerrado. Corren voces de que algunos alemanes
preferirían cancelar sus vacaciones en Italia (en el norte de la
península corresponden al 40% de los turistas). El secretario del
turismo dice que los alemanes son estúpidos, que se la pasan tomando
cerveza en las playas, cosas por el estilo. Schroeder cancela sus
vacaciones en Italia, dice que prefiere no exponer su familia a estos
relajos al menos durante el breve tiempo que pueden estar juntos. La
provincia de Pesaro Urbino anuncia que pedirá indemnización al gobierno
por las vacaciones canceladas de Schroeder. Muchas reservas de Alemania
comienzan a ser canceladas…
Los italianos hablan mal de los alemanes, los alemanes se impacientan y
comienzan a hablar mal de los italianos. El periódico alemán habla de la
cabeza de spaghetti del secretario del turismo… Por mi parte, soy
feliz, me siento como en casa, como en los tiempos de Max Fernández (“no
estoy a favor ni en contra, sino todo lo contrario”) o Jaime Paz Zamora
(“errores, no delitos”, mítico). Y es sólo el comienzo, tendremos
divertimiento hasta el 31 de diciembre, ¡gratis! Esto sí que es primer
mundo, “civilización superior” (otra frase famosa de nuestro amado
Silvio).