Italia hace cinco años

9 marzo 2006 @ 02:00

Eso de andar escudriñando cajones tiene sus ventajas. Texto del 6 de marzo del 2004:

La bella Italia

El típico italiano con la cabeza llena de spaghetti que viene de un país
corrupto. Así describió un periódico alemán al secretario del turismo
italiano.
Todo inició gracias (¡gracias!) al discurso inaugural de Silvio
Berlusconi en el primer día del semestre de presidencia italiana del
parlamento europeo. El discurso no fue tan terrible, a pesar de algunas
lecciones de economía más bien sui generis (dijo que después del 11 de
septiembre hubieron las guerras de Afganistán y de Irak, pero LO PEOR ha
sido la caída de las bolsas de valores….). A un cierto punto Martin
Schulz, un parlamentario alemán vicepresidente del grupo socialista,
habló del “virus del conflicto de intereses” como un riesgo para la
democracia (cabe recordar que Berlusconi es dueño de media Italia, sobre
todo medios de comunicación). También había condenado como incompatibles
con los valores fundamentales de la Unión, los desvaríos de Umberto
Bossi sobre las cañonadas contra los inmigrados (Bossi es el jefe del
partido aliado con Berlusconi, separatista y racista, peor que los nazi
austriacos de Heider).
Berlusconi sufre un corto circuito y le dice al alemán que tiene un
amigo cineasta que puede ofrecerle un papel como jefe de campo de
concentración. Gran escándalo y revuelo en el parlamento, los diputados
de izquierda comienzan a batir palmas contra las mesas. Silvio trata de
hacerlos callar diciendo “ustedes son unos turistas de la democracia”.
Muchos protestan en silencio levantando letreros que dicen, en todas las
lenguas de la Unión, “La ley es igual para todos”. Para quien no lo
sepa, Berlusconi se ha librado de varios procesos gracias a leyes que se
ha hecho a medida. Last but not least, ha hecho aprobar nuevamente la
inmunidad para los cinco cargos más altos del gobierno para librarse de
una casi segura sentencia de culpabilidad en un proceso por corrupción
de jueces. Enrique Barón, presidente del grupo de socialistas, pide a
Berlusconi que retire las palabras ofensivas. Schulz repite el insulto
de Berlusconi y dice que su “respeto por las víctimas del fascismo le
impide de responder”, subrayando que “un presidente del consejo que
cuando se encuentra frente a una mínima crítica reacciona con estos
términos ” es absolutamente inadecuado.
Berlusconi, con el mentón hacia adelante y las manos en los bolsillos,
replica que ha sido “ofendido gravemente a nivel personal, con un tono
de voz inadmisible”. Se defiende en todos los modos posibles con tal de
no pedir disculpas, echa la culpa a la mala traducción de los
intérpretes, dice que era sólo un comentario “irónico”, dice que en
Italia todos bromean con el holocausto, y así sucesivamente.
Los noticieros que, en Italia, tratan de ignorar la noticia, no logran
hacerlo por muchas horas ya que el escándalo internacional es ruidoso.
Berlín y Roma convocan a los embajadores, cosa que no se veía desde la
guerra fría. Finalmente Berlusconi llama a Schroeder, quien dice que
considera cerrado el caso.
No, no está completamente cerrado. Corren voces de que algunos alemanes
preferirían cancelar sus vacaciones en Italia (en el norte de la
península corresponden al 40% de los turistas). El secretario del
turismo dice que los alemanes son estúpidos, que se la pasan tomando
cerveza en las playas, cosas por el estilo. Schroeder cancela sus
vacaciones en Italia, dice que prefiere no exponer su familia a estos
relajos al menos durante el breve tiempo que pueden estar juntos. La
provincia de Pesaro Urbino anuncia que pedirá indemnización al gobierno
por las vacaciones canceladas de Schroeder. Muchas reservas de Alemania
comienzan a ser canceladas…
Los italianos hablan mal de los alemanes, los alemanes se impacientan y
comienzan a hablar mal de los italianos. El periódico alemán habla de la
cabeza de spaghetti del secretario del turismo… Por mi parte, soy
feliz, me siento como en casa, como en los tiempos de Max Fernández (“no
estoy a favor ni en contra, sino todo lo contrario”) o Jaime Paz Zamora
(“errores, no delitos”, mítico). Y es sólo el comienzo, tendremos
divertimiento hasta el 31 de diciembre, ¡gratis! Esto sí que es primer
mundo, “civilización superior” (otra frase famosa de nuestro amado
Silvio).

Lascia un commento

Il tuo indirizzo email non sarà pubblicato. I campi obbligatori sono contrassegnati *