Mi manca l’aria, Dio che nostalgia

Bellissimo racconto di Giovanna Zunica, pubblicato su Bibliomanie, n° 8, gennaio-marzo 2007.

La mia vicina scolla gli occhi dal libro e chiede curiosa: «Ma chi era? Un giovane?» Rispondo: «No, era una donna.» «Una donna?» replica stupefatta. «Sì», le dico. Trovo le parole e aggiungo: «Noi donne pensiamo di essere migliori degli uomini, ma forse non è vero». Le scappa una risata, chissà cosa ha capito, ma subito torna seria e si immerge nuovamente nella lettura, come se pensasse che non è il caso di dare troppa confidenza a una sconosciuta in autobus. Una donna.
Implicitamente avrò suggerito bada che io, con la mia aria candida, potrei essere una ladra o un’assassina. O forse quello che ho detto tra le righe è bada che tu, con quell’aria per bene, che ne so se sei una che riga dritto? Oppure si è semplicemente confusa per via della mia faccia un po’ straniera, senza mandorle e senza cacao. Faccia di dove? / Faccia lei.

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Parirás con dolor. ¿Nada más?

JL era un chico alto, de piel aceitunada y sedosa, ojos color miel, cabellos negros cortos y ensortijados. Sus amigos lo llamaban “Lenguas”, nunca supe por qué. Esa tarde fuimos a tomar un helado, la actividad típica de las parejitas de adolescentes cochabambinos. Bueno, yo era edolescente, tenía 14 años recién cumplidos, y él me parecía mucho mayor: ¡20 años! Precisamente en esa diferencia de edad estribaba el especial gustito de hablar con él, todo un hombre según mi punto de vista de entonces. Después del helado caminamos y caminamos, hasta que llegamos a la casa de mis abuelos, cerca del puente de Tupuraya. No se animó a besarme en la boca y yo tampoco me lancé, así que todo quedó igual, en ansia, en suspenso. Se fue y yo me quedé a dormir allí.

Al día siguiente me desperté con la novedad: mi primera menstruación. No me quedó otra que decírselo a mi abuela, pues no tenía ropa interior para cambiarme. Ella se emocionó muchísimo, “ay, Marielita, ya eres mujercita, qué bello”, me abrazó sonriente y radiante como niña con un regalito nuevo. Yo no le veía nada de bello al asunto, para colmo sin poder ponerme cómoda, tuve que aceptar un calzón de mi abuela (divertidísimo, como se podrá imaginar, ella era bastante regordeta) y salir corriendo a comprar unas horrendas tohallas higiénicas (en esos tiempos había casi sólo Daliah, prácticamente ladrillos). Esa fue la puesta en marcha de mi motor reproductivo.

La primera vez que fui al colegio con menstruación me sentía como un extraterrestre y miraba a todas las chicas que pasaban escrutinando cada milímetro para adivinar cuál sí y cuál no tenía la famosa regla. No fue una novedad en sentido estricto, pues los detalles “técnicos” los conocía desde muy pequeña y me eran familiares. Lo que sí me sacudió fue el hecho de tener una prueba fehaciente de mi feminidad, un indicio tangible e innegable. De niña yo amaba vestir pantalones, treparme a los árboles, sentarme con las piernas abiertas aunque estuviera con vestido, usar zapatos deportivos en vez de los incomodísimos charoles… En fin, envidiaba a los niños que en la hora de Manualidades iban al taller de carpintería mientras las nenas nos quedábamos a bordar flores en un juego de servilletas (tal era mi amor por ese tipo de labor que recuerdo haber elegido una combinación de colores de lo más deprimente: tela gris y flores moradas). Con la menstruación ya no podía hacerme a la loca: yo era una mujer, tenía que convivir con ello y adaptarme o rebelarme, pero partiendo de un hecho, no de conjeturas.

Al inicio los ciclos fueron sumamente irregulares, pasaban hasta 3 meses de clemencia ininterrumpida. Con el pasar del tiempo los intervalos se redujeron pero no se regulizaron, cosa que complicó mi relación con mis entrañas. Finalmente, hacia los 19 años, conocí la dicha: las píldoras anticonceptivas. Regularidad férrea, más puntual que reloj suizo, todo un éxtasis fisiológico. Cuando dejé de tomarlas para hacer descansar a mi cuerpo se me desbarajustó todo de nuevo. Sólo a mis 24 años, cuando me vine a Italia, me ablandé y me amé un poquito más. Llevaba 4 meses de atraso y estaba en pánico absoluto, con las ideas más absurdas en la cabeza. Por primera vez me alegré de que me volviera las menstruación y la viví como algo mío, parte de mi vida y no una intrusión.

Hoy volvió otra vez. ¿Cómo? Bueno, en los últimos 4 años, desde enero del 2003, he tenido 2 partos y 1 menstruación. Muy cómodo, por cierto, pero también muy raro. ¡Con lo que me había costado acostumbrarme a la idea! Creo que esta sequía me supuso un notable endurecimiento emotivo, o será sólo una excusa, quién sabe.

Regresó el dolor, con mucho dolor. Comenzó hace unos días, tuve hasta náuseas, lo cual me hizo sospechar un embarazo y hacerme un test de inmediato. Negativo, claro. Ahora, yo me pregunto, ¿el que escribió eso de “parirás con dolor”, no había oído hablar de menstruaciones? El parto es doloroso, faltaría más, pero es un sufrimiento que queda prácticamente borrado por la felicidad de tener un hijo. La menstruación duele menos, pero dura más y no deja nada, excepto absorbentes en los basureros. Bueno, no es cierto, es parte de un sistema que incluye hormonas y otras hierbas. Parece evidente que tendré que reacercarme a mí con ternura y paciencia.

Al final con el chico, Lenguas, no pasó nada. Un año después lo busqué para confesarme con él, andaba muy deprimida, y descubrí que se había vuelto evangélico o algo por el estilo (me dijo que Dios era la respuesta, sin importar la pregunta). No volví a gustarlo. Digo, buscarlo. Años después lo encontré en la universidad y me invitó a una charla de su agrupación (no sé bien cómo llamarla). Yo estaba en una etapa de apertura y experimentación (daba lo mismo que fuera marihuana o un grupillo religioso), así que fui. Y me escapé del lugar apenas pude.

Más allá de lo malo y lo feo

Tiene razón Silvia. En un comentario al post anterior dice:
“Sabes esto es ya terrible todos analizamos la situación pero a la vez nos vemos algo miopes y te invito a homenajear a BOLIVIA por un día comencemos por algo sencillo, tal vez sea solo un sueño, pero el mundo se llenó de maravillas gracias a los soñadores”
Cierto, completamente cierto. Basta de lamentelas. Yo no soy capaz de hacer un homenaje como el suyo, no me sale ni me apetece. Puedo en cambio identificar las “marcas” bolivianas que pueblas mi vida cotidiana.
Uno de mis colores preferidos es el lila, pero no un lila cualquiera: es el color que tiene el Tunari al atardecer, que va más al violeta pastel. El tipo de clima que mejor me sienta (y que más extraño) es el cochabambino: seco, con un sol fuerte, poca lluvia, poca humedad. El helado más rico es el de canela, ese que venden en la calle Lanza cerca de la Aroma, con empanadas de queso. Ni qué hablar de los tostados, las salteñas, el chicharrón, el lomo borracho… Mejor me detengo, se me hace agua la boca y desde Italia no es fácil saciar mis antojos.
Me encantan el caos paceño, la tranquilidad de Sucre, la apertura de Santa Cruz, el casco viejo de Potosí. Espero poder volver a Bolivia este año y visitar los departamentos que no conozco: Tarija, Beni, Pando. Me imagino a mi tierra como una gran mujer con los brazos abiertos (y por qué no, de vez en cuando también las piernas), que te mece con calor y ternura. A propósito de piernas, algún amigo me dijo hace años que el cerro donde está el Cristo de la Concordia (noooooooooooooo, se me olvida el nombre, ¿San Pedro?), visto desde Tupuraya, parece precisamente un par de piernas abiertas que muestran una vertiginosa vagina. Evocativa imagen, ¿eh? Cuántas veces jugué debajo de ese cerro, corrí por esa vagina, escapando de los perros furiosos de la casita celeste. ¿Seguirá existiendo esa casita?

Cochabamba punto por punto

Cecilia De Marchi, mi dulce hermana, ha escrito para mí una interesante recapitulación de lo sucedido en Cochabamba este mes. Aquí va:

*

Hace unos días llegó la famosa carta (…), de esta nena que acusaba a los campesinos de la muerte de su amigo, el muchacho Urresti. Bien, hice varias preguntas a muchas personas por mi trabajo en el bar, y sólo te haré una lista de puntos que se deben tomar en cuenta antes de hacer una evaluación tan simple como levantar el dedo señalando un culpable. Las conclusiones de estos eventos no son nunca justas.

1. La constitución boliviana no contempla la elección de prefectos, sino que éstos son nombrados por el presidente. Es cierto, es una constitución que quiere cambiarse para fortalecer el proyecto de descentralización estatal. Pero, luego del pedido de autonomía de Santa Cruz, se hizo una ley especial durante el gobierno de Carlos Mesa para tranquilizar los ánimos beligerantes de la media luna. Es decir, amenazaban con la independización de la región, por lo que se concedió a la elección de prefectos.

2. La ley de elección de prefectos, de todos modos, no era completa: hay vacíos legales. Por ejemplo, el jefe máximo de la policía es el prefecto por ser representante del presidente. La policía, durante los sucesos de enero, se vieron en dilemas causados por una serie de órdenes y contraórdenes.De todos modos, la elección de prefectos es inconstitucional; pero ya varias veces se vio necesario pasar por encima de la magna ley por, justamente, no ser completa.

3. En las elecciones del 2005 se votaba por prefectos, y en una elección posterior, a mediados del 2006 se votaba por autonomías departamentales. Los resultados fueron los siguientes: en Cbb ganó Manfred Reyes Villa por mayoría simple: el 47,64 por ciento de los votos válidos. En cambio, el no por las autonomías ganó por mayoría absoluta: 63,04 de los votos válidos de Cochabamba.

4. Sobre la cuestión del racismo existente en Bolivia, creo que no necesito hacerte una historia, porque creo que ya sabes de su existencia velada por paternalismo hace años. Valga solamente una aclaración: es muy fácil hablar de igualdad cuando ésta es imposible. Puedo siempre decir a otro que es mi igual, pero nunca darle la oportunidad de poner esa igualdad en acto. Mientras la cholita sólo pueda ser empleada o a lo mucho secretaria, puedo hablar de igualdad. Pero cuando la cholita, esta misma cholita, es presidenta de la asamblea constituyente, ya no es mi igual: es alguien que me usurpa el poder.

5. El Prefecto elegido, luego de un año de trabajo indiscutiblemente bueno, hizo una convocatoria a un cabildo por el tema de los dos tercios en la asamblea constituyente. En la práctica, el tema de la asamblea se ha convertido en el campo de batalla por el poder – perdido por los viejos oligarcas, ganado por los otros. Pero, en este cabildo, se suponía que sólo se hablaba sobre la asamblea y los dos tercios necesarios para las votaciones en las plenarias… En el ardor de su discruso, el prefecto cometió el lapsus de hablar a favor de la independencia de Santa Cruz… y luego dijo que levantaran la mano todos los que quisieran autonomía ya. Es de notar que los cabildos de Manfred y la vieja oligarquía se hacen únicamente en la plaza de las banderas, entrada principal a la zona norte de la ciudad. La mayor parte de los asistentes al cabildo son pertenecientes a estas zonas, y los que apoyan al mas definitivamente estaban ausentes.

6. Manfred inició el trámite para realizar un nuevo referéndum por las autonomías de inmediato. La ley establece que, de tratarse de un tema nacional, es necesario un referéndum nacional para poder tomar decisiones. En el caso de las autonomías, lo que sucede es no más una cuestión de poder de decisión sobre los recursos nacionales. De todos modos, para iniciar el trámite era necesaria la recolección de firmas, hasta llegar al 8% del padrón electoral nacional. Manfred saltó este paso.

7. Es en este momento que los grupos de campesinos comienzan su reclamo: si la mayoría vota por el no, y su voto no vale, no debería respetarse tampoco la elección de Manfred… por lo que piden retractación o renuncia. Durante la primera semana, la cantidad de campesinos no fue muy grande, sino era una simple vigilia cerca de la plaza, esperando que la ciudadanía también apoyaría su pedido por el respeto a la democracia.

8. En anteriores protestas, por ejemplo en la guerra del agua o en la del gas, fueron estos mismos campesinos los que lograron sacar a Aguas del Tunari de Cochabamaba. Importante es recordar que esta empresa pensaba hacer un incremento del costo del agua domiciliaria en más del 400%, y el contrato fue firmado por el alcalde de entonces, casualmente Reyes Villa. Detalles. Pero, siendo que la medida afectaba a todos, la población urbana se sumó a las protestas del “valeroso y luchador pueblo indígena boliviano”. En el caso de la guerra del gas, se trataban de contratos lesivos al estado, donde se perdía control sobre los hidrocarburos. Se supone que poseíamos el 50% de las acciones de las petroleras, pero en realidad no llegábamos al 49%; y no se nos permitía hacer controles sobre las masas de hidrocarburos explotadas. Estos contratos fueron firmados, casualmente, por los partidos tradicionales, aliados con Reyes Villa para llegar a la silla presidencial.

9. En el caso de esta protesta, si bien se vulneraban los derechos democráticos de todos los ciudadanos, como la mayoría urbana votó por el sí a las autonomías, hubo sólo un silencio generalizado. Nadie se sumó a las protestas, y como máximo dijeron que era antidemocrático pedir la renuncia del prefecto.

10. El lunes 8 de enero, luego de un congreso del MAS llegaron más campesinos a Cochabamba, para apoyar al grupo anterior. Esta vez no eran pocas personas, sino ya muchas.

11. El Prefecto, como comandante de la policía, decide reprimir la manifestación: gasifica a todos. Llega una contraorden de la presidencia, de la ministra de gobierno indicando que no se había dado ninguna orden de represión desde su oficina. La policía retrocede. En medio de la confusión tanto de un lado como del otro, se quema la prefectura. No hay daños personales, pues salieron de las oficinas todos a tiempo. Los daños estructurales no son tan graves, pero hay una pérdida considerable de documentación. La policía regresa, y gasifica por orden prefectural a los campesinos. Se queman un par de autos, y se regresa a una relativa calma.

12. El Martes 9 se hace una campaña fuertísima por todos los medios de información llamando a los cochabambinos a defender la democracia en un cabildo el miércoles en la plaza de las banderas, pues ahora los campesinos han decidido que solamente aceptarían la renuncia del prefecto.

13. el miércoles 10 los campesinos lentamente se mueven hacia el norte de la ciudad, y toman la plaza de las banderas. Evidentemente, es irrealizable el cabildo. Pero el Comité Cívico, algunos jóvenes y varias personas se reunen espontánemaente para pedir el fin de la violencia y el abandono de la ciudad por parte de los campesinos. Se acercan a ellos, y solamente la policía evita un enfrentamiento. Los jóvenes gritan a los campesinos que tienen venticuatro horas para abandonar la ciudad. Muchas consignas racistas se sintieron, e incluso se repartieron volante contra los “indios de mierda” que “vienen a joder nuestra hermosa ciudad”, pues “nosotros somos el pueblo, nosotros somos cochabamba” mientras ellos son “bárbaras hordas de animales que sólo afean la ciudad”

14. Durante la mañana del jueves 11 pasaron camionetas por los diversos barrios llamando a la gente a armarse para defender “su” ciudad de los otros, los campesinos. Muchos vieron, además, repartir bates de beisbol, palos de golf, palos de hockey, escudos y otros entre las personas. Una amiga, abogada, fue insultada por no querer unirse al grupo. Ariel, mi amigo, fue golpeado por querer entrar a un banco. Un amigo mío, mecánico de aviación, me contó que llegaron tres aviones con miembros de la “juventud cruceñista”, grupo fascista no muy pacífico. Un amigo radialista me contó que un gran grupo de los “jóvenes cochabambinos por la democracia y la paz” (así se autodenominaron estos grupos) estaban armados con pistolas de diversos calibres. La mayor parte de los jóvenes, mujeres, ancianos y niños sabían perfectamente que iban a golpear a campesinos. Es más, se veían pasar enteras familias armadas con palos con alambres de púas y una pequeña banderita blanca en la punta.

15. Algunos de los dirigentes de los campesinos sabían que se venía la batalla, pero la mayor parte de los campesinos no sabían qué iba a suceder. Los que estaban más cerca al puente eran en su mayoría viejos, mujeres, algunos niños y pocos jóvenes, ya que estaban en su mayoría por la plaza.

16. A las cuatro los “jóvenes democráticos” rompieron las filas policiales. Las escenas pasadas por la televisión son bastante elocuentes de lo que sucedió. De todos modos, te daré extras… El primer muerto oficial cayó por fuego de bala. El joven del otro lado murió ahorcado. Los campesinos informaron de varios heridos y muertos que nunca llegaron a ningún hospital, y que sus cuerpos no fueron hallados. Los medios de comunicación no informaron de estos desaparecidos, sino que dijeron a las familias que vuelvan a su comunidad, porque probablemente ya se habían ido de regreso a sus tierras.

17. Uno de los heridos está en el hospital Viedma, debatiéndose entre la vida y la muerte porque tiene cuatro balas en el cuerpo, una en el cráneo.

18. De los heridos, un 80% eran campesinos. Muchos fueron golpeados por familias enteras: el padre, el hermano, los hijos, golpeando un campesino hasta dejarlo como amasijo sangrante en el piso… para posteriormente patearlo. Por el otro lado, algunos campesinos tenían machetes, y no los dejaroin de adorno. El hecho es que en ambos lados hubo zaña, crueldad, odio.

19. Luego de comenzadas las escaramuzas, comenzaron a darse confusiones: los indígenas golpeaban a blancos, aunque éstos quisieran apoyarlos, por error (por ejemplo K. acabó con dos días en cama) y los blancos golpeaban a todos los morenos, aunque éstos fueran de familias ricas… también por error.

20. La participación de los medios de prensa fue terriblemente conflictiva. Algunos canales de noticias hicieron declaraciones escandalosas de racismo, como UNITEL, causando cada vez mayor desconfianza hacia su trabajo. Muchos camarógrafos, fotógrafos y reporteros fueron apedreados… por ambos lados. Muchos canales de televisión fueron destruidos.

21. La “reconquista de la ciudad” no fue total, sino nominal. Desde las provincias llegaban nuevos grupos de campesinos, y para evitar ser acorralados hubo una retirada general de los “poleras blancas”. Al día siguiente, y por toda la semana hasta el martes 16, el centro de la ciudad seguía lleno de campesinos. Las manchas de sangre demoraron varios días en salir, y los “jóvenes por la democracia y la paz” ya no salieron, y eso que el viernes 12 la cantidad de campesinos era un 50% mayor a la que había antes…

Hay más historias…. por ejemplo los rumores de los norteños, con cosas como “van a venir a nuestras casas, a quemarlas, a violar a las mujeres, a matar a los niños”; rumores de los sureños “nos quieren exterminar, es un enfrentamiento entre ricos y pobres y tenemos que atacarlos primero”; los comentarios de siempre “si Chile y Argentina están bien económicamente es porque exterminaron a los indios”; comentarios ridículos como “los pegamos porque nosostros somos más cultos”; comentarios desubicados como “- yo me bajé a ocho indios, ¿y vos? – yo sólo a dos porque temía que se me rompieran las uñas”… Lo cierto es que finalmente se develó el racismo – xenofobia – que todos sabíamos que existía. Es como una suerte de “final de la inocencia”. Yo no creo que hayan bandos buenos o malos, pero sí ciegos.

Un beso, maya, y espero que te resulte útil la lectura.

La vida en el jardín

Recibo comunicación de Milena:

Queridos amigos:
Os invito mañana lunes al Jardín, a las ocho de la tarde, a escuchar el programa titulado Vida en el Jardin que contará con una amplia entrevista al escritor y articulista Juan Manuel de Prada, uno de los narradores españoles más consagrados de su generación.

Podréis escucharlo desde el dial en el 107.1 de la FM y si estais demasiado lejos de la costa granadina, a través de internet desde los siguientes enlaces:

http://www.radiosalobrena.com/

Para acceso directo a reproductor Windows media:
http://www.radiosalobrena.com/online/radio-salobrena.asx

Para acceso directo a reproductor Winamp: http://www.radiosalobrena.com/online/radio-salobrena.m3u

Un abrazo
Milena

Sapo verde

¡Tu mi! Hoy cumplo 31 años. Para festejar acabo de crear un dominio web toditito para mí:
www.demarcamoyano.com
Obviamente hay que esperar para que funcione, y para que yo logre construir algo (decente).
Cuando era niña, mi abuelo materno, en vez de llamarme “Mariela De Marchi Moyano”, me llamaba “Mariela de marca Moyano”. Él se llamaba Mario Moyano, era uno de los seres más entrañables de mi vida. Lo es todavía. Tengo pendiente una tarea que me propuse poco después de su muerte: contar algo de él, retratarlo con palabras. Quiero que mis hijas lo conozcan.

SANGRE INDÍGENA: LA MÁS DERRAMADA Y LA MENOS RECONOCIDA

Recibido por correo electrónico:

Otra visión de los hechos
¿Cuántos realmente sabemos la verdadera historia de Bolivia? Al hablar de la historia de Bolivia podemos remontarnos 1809 y 1810, cuando se realizaron los primeros gritos libertarios en la naciente “hija predilecta” de Bolivar. Se menciona la fundación de Bolivia en 1825, la guerra del pacífico en 1879, el conflicto en El Acre a principios del siglo XX o la guerra del Chaco entre finales de la década de 1820 y principios de la década de 1930 o la revolución nacional en 1952. Todos esos hitos históricos se suman a los de la historia reciente, cuando se recuperó la democracia o cuando se expulsó del poder a tiranos como Sánchez de Lozada.
El común denominador en todos estos momentos es que la sangre derramada fue fundamentalmente indígena o campesina, si así quieren llamarla. Lo irónico es que este país, lejos de reconocer a sus silenciosos héroes, los humilla y lo humilló a lo largo de la historia.
En todos los conflictos marcados en la dramática historia de Bolivia, los más sacrificados han sido los más discriminados. Por ejemplo, en la guerra del Chaco, losq que estaban en el frente de batalla eran los llamados “indios”, mientras que los de un mestizaje más conveniente estaban más a la retaguardia.
Lastimosamente, los indígenas pusieron su sangre, regaron sus cuerpos en los campos de batalla para liberar a América del colonialismo español, pero no lograron liberarse a sí mismos. Aun después de que América se liberase del yugo español, los indígenas fueron obligados a servir a los nuevos patrones terratenientes, sufrieron abusos generación tras generación pero aun así mantuvieron con su trabajo al país. Ni la reforma agraria, ni el voto universal mejoraron la visión de semi-animales o animales que aún hoy, en pleno siglo XXI, persiste en ciertos círculos.
Se escribió mucho sobre la discriminación, sobre la explotación del “indio”; a principios del siglo XX, en el libro “Pueblo Enfermo”, Alcides Arguedas expresaba de forma dramática la visión del blanco y mestizo boliviano sobre el indio: “Si alguna utilidad se puede sacar del indio, es hacerle servir de bestia económica y pasiva”, o también, “La condición del indígena es peor que la de una bestia que tiene dueño que la cuida, favorece y estima”.
En todos los conflictos marcados en la dramática historia de Bolivia, los más sacrificados han sido los más discriminados. Por ejemplo, en la guerra del Chaco, los que estaban en el frente de batalla eran los llamados “indios”, mientras que los de un mestizaje más conveniente estaban más a la retaguardia.
Hay hechos que, cien años después, hacen pensar que las apreciaciones de Arguedas aun son válidas. Puede ser que un gradual mestizaje redujo el grado de discriminación y de maltrato a los indígenas, pero esos males siguen aun presentes en la sociedad boliviana. Lo triste es que los llamados a entender la situación de esa sufrida gente de nuestro país como son la gente que tuvo acceso a educación, son los que tienen el comportamiento más vergonzoso a la luz de las leyes internacionales referidas a derechos humanos. La Declaración Universal de Derechos Humanos (Ley Internacional – Teherán, 1968) proclama en su primer artículo que “todos los seres humanos nacen libres e iguales, revestidos todos de la misma dignidad y dueños todos de los mismos derechos”.
En países del Tercer Mundo no llega cumplirse aquella parte de “los mismos derechos”; algunos reciben salud, educación y necesidades básicas satisfechas, mientras que otros no, y no solo eso, se los humilla por no haber sido beneficiados con sus derechos. Una persona que en Bolivia recibió educación tiene que estar conciente que, al haber disfrutado de ese derecho, otro compatriota tuvo que resignarse a no tener ese derecho. Ahora, que encima de esa injusticia, el educado denigre y discrimine al que no fue educado, es el colmo… es una grosería, es… no hay palabras para describirlo.
La vida en el campo no es precisamente una vacación; estar expuesto a los caprichos de la naturaleza, a enfermedades y al olvido. Trabajo duro de sol a sol, de lunes a domingo, de enero a diciembre para producir alimentos que son vendidos a precios tan bajos que daría la impresión que son subvencionados por los campesinos, para encima ser despreciados, ¿en que mundo vivimos? Si Dios existe que baje y vea esto…
Es que hay realidades que no se ven desde las ciudades, la mayoría de la gente solo ve sus verduras, hortalizas y frutas en su mesa, ¿pero quien piensa en el momento de devorar ese alimento que alguien se destrozó las manos para producirlo?
Muy fácil es quejarse cuando un campesino llega a la ciudad, se lo ve como una mosca en la crema de una torta, alguien indeseable que “huele mal”, que solo sabe masticar coca como bruto… esas son las expresiones que se maneja, tengan la seguridad que así es.
En los últimos días llegaron a la ciudad cientos de campesinos protestando por algo que ellos creían justo y que algunos creemos que era justo (y no somos ni cocaleros ni campesinos). Mientras la mayoría de los cochabambinos que viven en la ciudad se ocupaba de llevar su vacía vida, algunos más allá de la ciudad escucharon una seria amenaza a la patria que tan poco hizo por ellos pero que aun así aman con todas sus fuerzas, la máxima autoridad del departamento de Cochabamba apoyó la independencia de una parte de Bolivia…
Vinieron desde lejos para hacernos saber que ellos no permitirían una división del país y los citadinos solo se limitaron a decir “estos indios están ensuciando las calles”, ¡vaya! no importa si alguien divide el país pero si que se ensucie la calle… y después ¿quienes son los que no tienen educación?
Imagínense el escenario; lejos de su ambiente, de sus familias, de su tierra y aparece alguien grosero que dice “Indio de m…, fuera de acá…”. No es difícil imaginar reacciones como las que sucedieron, como el arrojar el acullico contra el que ofende… yo también lo haría… Y la prensa está ahí: “Los cocaleros agraden a la población…”, ¿tal vez habría que averiguar bien quienes agraden a quienes?
Tal vez peor aun es encontrarse con autoridades insensibles y soberbias que prefieren provocar para hacerse luego pasar como víctimas, manejar los medios de comunicación para satanizar a humildes ciudadanos que también son parte del país aunque no falte el que quisiera ocultarlos o confinarlos en el rincón más oculto del país.
¿Acaso es tan grave para una autoridad decir “me equivoqué”? la gente del campo, puede que no tengan títulos universitarios, pero aprecian esos valores como reconocer errores, aceptan razones cuando son planteadas con respeto. Me pregunto, ¿acaso las cosas que sucedieron hubieran sucedido si el prefecto conciliaba? “Fue una declaración en el calor de una manifestación, me disculpo…”, “Era una apreciación personal que no condice con las políticas de la prefectura…”, “Podemos, junto con ustedes, ver mecanismos para analizar el tema de referéndum si corresponde o no…”. La verdad es que había tantas formas conciliadoras para solucionar el problema, y había casi un mes de tiempo para decir una sola frase que podía ser suficiente, pero la arrogancia y la soberbia es mala consejera, sino pregúntenle a Gonzalo Sanchez de Lozada.
La infamia triunfó el día 11 de enero de 2007, pueblo contra pueblo por culpa del racismo irresponsable que armó, planificó y llevó a cabo una masacre en las calles de nuestra ciudad, todo por soberbia, arrogancia, y autoritarismo. Tengo varias preguntas:
¿Quién va a una marcha pacífica con palos?
¿Quién carga un arma de fuego si no tiene la intención de utilizarla?
¿Quién va a una marcha pacífica dirigiéndose exactamente al lugar donde se encuentra el bando supuestamente opuesto y conflictivo?
¿Qué clase de ser humano es capaz de golpear a una persona con un palo envuelto en alambre de pua?
¿Qué clase de personas pacíficas golpean a mujeres con niños, o a ancianos?

¿Puede ser que una persona que va a una marcha pacífica estar equipado con bate, guantes, lentes de seguridad, etc.
¿Es concebible que los medios de comunicación inciten a la violencia?
La verdad es que este nefasto día, los que agredieron parecían estar haciendo deporte, parecía como si lo disfrutaran. Uno de los individuos detenidos por la policía por tener un arma de fuego, al ser enfocado por la cámara, sonreía como congratulándose a si mismo por la posibilidad de haber matado a otro ser humano.
Mucho se habló del joven de 18 años muerto en el conflicto, pero no se habló del cocalero muerto. El cocalero muerto por dos disparos de arma de fuego se llamaba Nicómedes Gutierrez, tenía 34 años, tenía 3 hijos y deja una esposa embarazada de 6 meses. Ambas muertes son trágicas pero diferentes, uno de ellos fue a agredir (casi como un juego) con la posibilidad cierta de matar y el otro murió huyendo de una horda de matones bien nutridos para salvar su vida.

12 de enero: Una victoria que duele mucho

(recibido por email)

De: Carlos A. Laserna

La ciudadanía ha logrado hoy una conquista que enluta a todos por igual, a los gobernantes y a los gobernados, a los vecinos y a los campesinos, a los k’aras y a los t’aras, a los jóvenes y a los viejos… ¡a todos!

Hay quien dice que la victoria en una batalla no asegura el triunfo en una guerra.

Y lo que nos está sucediendo… es que ¡estamos en una guerra!

¿Quién la inició? ¿Quién la declaró? ¿Quién tiró la primera piedra?

¿Cuándo empezó? Acaso… ¿eso importa?

Yo soy periodista y, desde mi retorno a Bolivia, trabajé en periodismo callejero, aún cuando dirigía un medio de comunicación.

Hace 26 años, como periodista convencido que la peor democracia es mejor que cualquier dictadura, yo mismo promovía las manifestaciones masivas y públicas contra la dictadura de aquel entonces y salía a las calles a cubrir (y apoyar) esas manifestaciones y brindaba información que, por su oportunidad, podrían cambiar el curso de la historia.

La incipiente televisión me abrió una enorme posibilidad para lograrlo. Hay, todavía, quienes recuerdan que nuestras entrevistas en las Provincias de Cochabamba, reproducidas en los noticieros centrales, incluían por primera vez las respuestas de los entrevistados en su idioma nativo. Esto fue una novedad pues, hasta ese momento, sólo aparecían en programas etnográficos especiales.

Poco tiempo después logramos instalar el primer canal privado de televisión, abriendo posibilidades de hacerse oír a enormes sectores de la sociedad antes marginados. Sin lugar a dudas, abrió posibilidades de actividad económica… pero sus beneficios no me llegaron. Fuimos pioneros y su historia pareciera ser siempre la misma.

En años más recientes he trabajado para el Estado boliviano apoyando y realizando acciones que promueven el desarrollo económico y social, la inclusión de la población en la toma de decisiones que afectan a su propia vida y la mejora de las condiciones de vida de la población, entre otros muchos aspectos. Hemos (todos quienes hemos trabajado en ello) aportado resultados positivos de estos esfuerzos.

Para muestra… bastaría con ver los resultados de los proyectos “Desarrollo Democrático y Participación Ciudadana” y “Acceso a Mercados y Alivio a la Pobreza”.

Hace poco más de un año, como resultado de elecciones, libres, transparentes y democráticas, resultó elegido Evo Morales Ayma. Quien tiene convicción democrática acepta, aún a disgusto, la selección de un candidato que accede al poder por esa vía. No muchos de los ganadores en estos 24 años contaron con mi voto, es verdad; pero siempre reconocí como mi Presidente a quien resultó elegido.

Morales aún no ha cumplido un año de gobierno… y estoy convencido que él no pasaría ningún examen, si hubiese uno para presidentes, para dirigentes, o para líderes.

Durante esta su gestión se ha empeñado en mantener un doble discurso (decir algo en un lado, algo distinto en otro o actuar de una manera distinta a lo dicho anteriormente, ya no importa cuál de las dos anteriores oportunidades). Y, sin embargo, ha dejado bien en claro su objetivo: el control hegemónico y centralizado del poder. Y es esto lo que no debiéramos perder de vista. Puede no tener una ideología (lejos está de ser socialista), una idea de país (lejos está de tener esa aspiración), o ser sensible a la población (lejos está de respetar incluso a quienes lo han apoyado para llegar hasta donde ahora está), ha hecho, hace y parece que lo seguirá haciendo: hace de todo para lograr el poder hegemónico.

En estos días, Morales ha apoyado a los “movimiento sociales” que lo respaldan a tomar la ciudad de Cochabamba… han incendiado la Prefectura, nos impiden trabajar, circular, hablar o protestar… mientras, nosotros, debemos verlos ocupar las calles y avenidas, con palos y machetes, cohetes de bengala y cachorros de dinamita, quedarnos callados y, muchas veces, retroceder.

Hoy se convocó a la ciudadanía a una segunda marcha pacífica, para pedir el cese de esa presión cocalera y el respeto al “estado de derecho”. Sólo por esto último, nuestro concurso a la concentración y a la marcha ya se justifica.

¿Cuántos “campesinos” habían logrado “venir” hasta la ciudad de Cochabamba? (Ni siquiera importa si les llegaron a pagar la dieta diaria.) Cuatro? Seis? Ocho mil? Cada día nos hacían saber que podían llegar más y MAS. La concentración logró reunir mucho más. Estoy seguro que decir 24 mil ciudadanos no estaría por encima de cualquier cálculo sensato; todo lo contrario. ¿Se trataba de medir fuerzas?

Pues las fuerzas se midieron. La ciudadanía reconquistó la Plaza de las Banderas, avanzó por El Prado y la Plazuela Colón. Como parte de un grupo numeroso, llegamos hasta la 25 de Mayo y Colombia. Ahí, la Policía nos detuvo y no permitió que avanzáramos a la “reconquista” de la Plaza Principal. Unas pedradas y unos gases lacrimógenos se cruzaron en esa esquina.

Yo entendí que debía ser el final del esfuerzo. Que el objetivo de “hacer saber” que la ciudadanía del Municipio de Cochabamba no se iba a dejar amedrentar por los “movimientos sociales” había sido alcanzado, me dispuse a regresar sobre mis pasos. No había caminado cien metros de regreso, cuando los cocaleros se aparecieron por los costados. La Policía les había permitido pasar por las calles San Martín y España, cercándonos y atacándonos.

Las siguientes tres cuadras fueron eternas. La gente corría despavorida, mientras los cocaleros producían una lluvia de piedras.

No sé de cómo ni porqué… decidí caminar con paso seguro, mirando de reojo por si veía alguna piedra en dirección mía, y escuchando el ruido de las que caían en las paredes y ventanas a mi izquierda, y viendo a los corredores recibir los impactos. Cruzar la Plaza Colón y superar la primera cuadra de El Prado, sin recibir ningún tipo de proyectil y sin ser “capturado” por los enardecidos cocaleros que pasaron por mi lado, me parece increíble… una suerte de milagro.

En ese momento, yo no sabía de las muertes… la de un cocalero y la de dos jóvenes citadinos. Sí sabía de los varios heridos y, puedo asegurar, que yo mismo impedí que fueran más o que queden en peor estado.

Hemos ganado (los ciudadanos) esta batalla, sin habernos propuesto hacerla.
Nos duele en el alma.

¿Quién va detener esta guerra? ¿Cuándo va a terminar? ¿Quién tiene la razón? ¿Le interesa a este Gobierno terminarla?

Por las declaraciones esta noche… no lo van a hacer, por lo contrario… van a seguir promoviéndola. No le interesa ni la legalidad ni la legitimidad. Escucharlos (al Presidente en ejercicio, a su Ministro de la Presidencia, a los Senadores y Diputados, a los jerarcas de la Iglesia, a la mayor parte de los periodistas) en los noticieros de la televisión… produce náuseas. Es increíble cómo intentan hacernos creer como verdad la mentira oficial… cuando la realidad que hemos y estamos viviendo es distinta.

¿Quieres circularla esta nota entre amigos y compañeros? Puedes hacerlo.

Mi nombre es Carlos A. Laserna y le pongo la firma.

PS. Tampoco me molesta si retiran mi nombre y la hacen suya.

Hoy ya tranquilo y con la cabeza fría, me puedo dar cuenta del grado de violencia que vivimos en los enfrentamientos ayer, en diferentes puntos de la ciudad. Es difícil comprender que alguien que pudo estar al lado tuyo gritando, ahora le quitaron la voz, y mas aun saber q a pocos pasos tuyos la muerte estaba ahí, que por cuestión de decisiones, que si derecha, izquierda o recto…no te pase nada.

Me acuerdo ahora de la impotencia que sentíamos al no poder cruzar la Av. 25 de Mayo y Colombia, al grito de la plaza es nuestra y que debíamos recuperarla, a puro corazón llegamos a ese punto después de haber recuperado la plazuela de las banderas, después de muchos piedrasos en el prado y a puro grito de guerra en la Av. 25 de Mayo. Que mierda como no llegamos a la plaza 14 de septiembre, decía ayer. Hoy solo puedo decir 2 cosas, que llegamos a ese punto a puro corazón y que gracias a Dios no llegamos a la plaza ( pregúntenme porque). Yo estuve en la “emboscada “en la 25, salir de esa lluvia de piedras no fue fácil, fue suerte, no como muchos que tuvieron
que treparse o directamente entrarse a casas para resguardarse.

Gracias a Dios estamos en nuestras casas con mínimas heridas los que estamos, a comparación de otros que están mas graves.
¡Mucho corazón Cochabamba!… pero ahora es tiempo de reflexionar, tenemos que ponernos la mano al pecho y pensar donde nos va a llevar toda esta violencia, quien y como la detiene?

Martin Lucas Zavaleta S.

Puentes y pasos

Una foto: la baranda de un puente, unas cholas, y en primer plano unos militares armados. Hay otra gente que puebla casi toda la imagen, así que voy a mirar mejor la baranda: es el puente de Cala-Cala, me digo. Sigo husmeando con los ojos y noto los faros del estadio. Confirmado, es ese puente.
Sé que la Bolivia que dejé hace más de seis años ya no existe. Por eso mismo quisiera volver a a ella, para tocar sus viejas arrugas y sentirme un poco extranjera con sus nuevos tatuajes. No tengo otros lugares parecidos: no hay plazas o calles, todavía, que evoquen tantas cosas en mí como Cochabamba. Al fin y al cabo es una ciudad con poco encanto: su casco viejo no es digno de ese nombre, no tiene mucha personalidad, se parece a cualquier ciudad relativamente modernizada del mundo. Avenidas, fast-foods, tiendas de ropa… Y las periferias son como las de otras latitudes. Con qué hierbas me cautivas, pregunta Matilde Casazola.
Las noticias me llegaron muy poco a poco. Hace una semana supe que habían bloqueos. Luego, el viernes, mi hermana me escribió diciendo “no se preocupen, estamos bien”, y comencé a preocuparme, “la abuela está bien, ella vive lejos de los conflictos, aunque yo vivo cerca del puente de Cala-Cala…”. Más tarde di una vuelta por la red y zas. Enfrentamientos, dos muertos, más de doscientos heridos.
Es la primera vez que sé de algo por el estilo. Ya se dieron, en el pasado, enfrentamientos entre partidos políticos, entre sectores específicos, pero no entre blancos e indios (es decir, no en la época reciente). Y sin embargo era algo que debía suceder tarde o temprano.
Confieso que sentí cosas diferentes respecto a los muertos: me conmovió más el joven, Christian Uresti, el “blanco”. En parte porque estudiaba en el colegio Anglo Americano, que yo frecuenté por muchos años como scout; porque estaba en el curso de la hijastra de mi tío; porque sus padres eran amigos de otra tía mía; sobre todo porque yo, en fin, soy blanca. Está claro que por mis venas corre también sangre india, faltaría más, pero eso no se nota en la piel.
Me angustia lo que pasa en Cochabamba, pero lo que más me angustia es, sin duda, no poder comprenderlo. Perdí el hilo. Ya no sé si lo que sé sobre la gente boliviana corresponde realmente a lo que es o a mis recuerdos. Recuerdo haber sufrido discriminación como blanca. Recuerdo haber amado las tradiciones, los ritos paganos. Recuerdo haber detestado malos olores y cebollas en los micros, uñas sucias y sudores. Recuerdo el pasaje del Correo, las losetas amarillas y rojas con esas hendiduras, que sonaban tan bien cuando uno arrastraba los pies. Recuerdo los libros usados. Recuerdo las flores de la plaza 14 de Septiembre, la estatua, las caquitas de las palomas. Recuerdo la avenida América.
Basta, back to Italy.

“Esta gestión política llevará al MAS al fracaso”

Tomado de La Razón:

José Antonio Quiroga es un intelectual de izquierda. Hace un diagnóstico de la gestión de gobierno. Identifica a una camarilla poderosa. Y advierte que el país está en las puertas de la confrontación o del autoritarismo.
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Opiniones sobre esta Nota

Un día después del enfrentamiento civil en Cochabamba que dejó dos muertos, el escritor y hombre de izquierda, José Antonio Quiroga, conversó con La Razón para analizar el nuevo episodio de la crisis política del país. Quiroga, un intelectual, estuvo muy cerca del actual Primer Mandatario. Lo acompañó en sus tiempos de líder cocalero, al punto que Morales quiso convertirlo en su candidato a la Vicepresidencia para las elecciones del 2002. Éste es el diálogo.

¿Encuentra una visión clara en el proyecto de cambio que impulsa el presidente Evo Morales?

A estas alturas distingo dos cosas claras. Uno, el MAS tiene una estrategia de poder, pero lo que no tiene es un proyecto nacional. En el discurso que el vicepresidente García Linera pronunció en Warisata, en septiembre pasado, dijo que el MAS había ganado el gobierno, pero que aún no tiene el poder. Y esto lo repite Evo Morales con mucha frecuencia. Y tener el poder, según García Linera, es tener todo el poder político, el económico y el simbólico. En ese discurso, dijo también que el sujeto histórico de este proyecto, son los pueblos indígenas. Es decir que todos los demás sectores sociales deben subordinarse a esa centralidad de lo indígena.

Lo que vemos en las últimas semanas es el despliegue de esta estrategia, ya en su fase ampliada. Han controlado la Corte Suprema de Justicia, ahora viene una campaña de hostigamiento a los prefectos, destinada a anularlos o sacarlos del cargo.

Hace un mes y medio, en un congreso o ampliado, el MAS desconoció las autonomías departamentales y la sustituyó por la autonomía indígena. Y la negativa de reconocer la legitimidad de la demanda autonómica ha llevado a un clima de confrontación en todo el país, que atraviesa horizontalmente a toda la sociedad boliviana.

¿Podría identificar las corrientes del MAS que se impusieron internamente para aplicar esa estrategia?

El MAS no es una organización democrática. No tolera procesos internos de deliberación. Eso lo sustituye con ampliados masivos que hace principalmente en el Chapare. Por ejemplo en la Constituyente no se admite disenso ni la deliberación interna.

¿Es decir que los ampliados que el MAS lleva adelante no tienen sentido?

Los ampliados en el MAS se hacen para convalidar la decisión a la que el jefe llegó con un pequeño grupo de colaboradores. Los principales decisores del Gobierno y del MAS no son masistas, son gente que se incorporó en la etapa última.

¿De quiénes está hablando?

Estoy hablando de Álvaro García Linera, de Juan Ramón Quintana, de Wálter Chávez, quien tiene una importancia enorme en este Gobierno. Por eso, en una oportunidad, lo llamaron el primer ministro de Evo Morales; también está Álex Contreras, en fin. Si se ven los registros del MAS, ninguno de ellos estaba antes de la campaña electoral del 2005, se han incorporado tardíamente, pero ese pequeño grupo toma las decisiones que luego son validadas por el ampliado. En los ampliados podría haber un matiz, pero se hace lo que dice el jefe.

El miércoles un dirigente sindical de Cochabamba declaró que el MAS estaba utilizando a los sectores sociales de Cochabamba. ¿Usted considera que los movimientos sociales son manipulados?

Este Gobierno se presenta como el de los movimientos sociales, pero eso no ocurre en los hechos. Éste es el gobierno de una pequeña camarilla que rodea a Evo Morales, es decir Morales y un pequeño grupo, que tiene una gran capacidad para movilizar ciertos sindicatos, y ciertos núcleos sociales, algunos de ellos muy numerosos. Sin embargo, no son todos los movimientos sociales, ni todos los sindicatos, ni todos los pueblos indígenas del país.

Pasará un tiempo para que en el movimiento popular se diferencien las posiciones favorables al partido de gobierno de las otras. Sin embargo, claramente la Central Obrera Boliviana no está adscrita a este proyecto, critica a Morales por no haber hecho la nacionalización de los hidrocarburos.

Sin embargo, ¿cómo entiende que los campesinos, los indígenas, las personas de sectores populares defiendan con pasión al Presidente?

Se sienten identificados con Evo Morales. Evo Morales es la más clara expresión del autoritarismo sindical, sin embargo, todos los sindicatos que apoyan al MAS se sienten muy representados, y, además, algunos sectores de etapas medias y muchísimos intelectuales. Hay una adscripción a este proceso, porque es lo más distinto al sistema de la democracia pactada y lo más próximo a un ideal de la izquierda de los 70, el de la Revolución Cubana, el del partido único del socialismo. Éste es el ideal de revolución que se obtiene por la lucha armada y en otros por la vía de las urnas.

El Presidente ha iniciado el año con señales políticas que parecen apuntar a que ha cambiado de rumbo, para determinar su proyecto político. ¿Realmente es así?

Claramente comenzamos con la aplicación de lo que el MAS decidió en su último congreso, que fue a fines del año pasado, y que Román Loayza la sintetizó en cuatro palabras: “Presión, presión, presión y presión”. Y el punto de quiebre para esta decisión fue la realización de los cabildos a favor de la autonomía en cuatro departamentos, y posteriormente el cabildo de Cochabamba. Le han mostrado al MAS la dimensión que ha cobrado la oposición en las tierras bajas de Bolivia y en Cochabamba. Y Álvaro García la llamó “la nueva derecha”.

El error más grave que ha cometido el MAS es hacer una campaña por el NO en el referéndum autonómico. Hoy, el MAS optó por desconocer las autonomías departamentales, y por imponerse a la “media luna”, con el argumento de que si no lo hace, ellos van a terminar imponiéndose. Esta lógica no admite ningún pacto ni acuerdo. Es la teoría del empate catastrófico de la que hablaba Álvaro García; esta visión no es democrática, porque en la democrática nadie termina imponiéndose sobre nadie.

Este Gobierno quiere hacer toda la revolución en un año, eso no es viable ni razonable. Y toda esa idea de que la Asamblea debería ser originaria, autónoma, se vino abajo por obra del propio MAS que hizo incluir que la Asamblea era fundacional, la Constituyente depende del Poder Ejecutivo.

¿Es decir de ese grupo reducido de personas que maneja el Gobierno?

Claro. En la última reunión que tuvieron con Evo Morales, los asambleístas se quejaron de la intromisión de este grupo de 4 ó 5 personas en la Asamblea. Denunciaron claramente a Héctor Arce, pero Evo Morales hizo lo que siempre hace. Los acusó de ser agentes de Podemos, de Goni, o de la CIA. Por primera vez, un grupo grande de asambleístas le dijeron que no iban a tolerar más intromisiones del Poder Ejecutivo, pero el Presidente fue muy claro, les dijo que se va a hacer lo que él dice.

El autoritarismo llegó al momento más elevado. El MAS está yendo al control absoluto del poder, y va a tener una resistencia muy grande y creo que va a fracasar en el intento.

¿Usted cree que la estrategia que se ha manifestado esta semana estaba prevista así?

Han intentado quebrar lo que seguramente pensaban era el eslabón más débil. La idea en Cochabamba es sacar al Prefecto, porque no les cae bien, porque quiere hacer un referéndum sobre autonomías, lo que a mí me parece inoportuno. Yo habría esperado a que concluya la Asamblea, a que defina la autonomía y entonces habría hecho un nuevo referéndum nacional para ver si los departamentos en los que ganó el NO, quieren adscribirse al régimen autonómico. El proceso demostrará que la autonomía es favorable para todos.

Para el MAS, los prefectos no pueden durar porque no son del MAS. Ésa es una visión poco democrática. Esta gestión política gubernamental es lamentable y va a llevar al MAS hacia el fracaso estrepitoso y podría llevar al país a un enfrentamiento que no hemos visto jamás en la historia contemporánea del país.

¿Por qué dice que el proyecto del MAS podría fracasar?

Porque no hay salidas. El MAS plantea los conflictos sin margen para la negociación ni para los acuerdos. El MAS plantea los conflictos al punto de que cualquier retroceso suyo es una traición inaceptable para los sectores sociales que representa. Más aún, el Gobierno promueve la confrontación; eso no lo habíamos visto en ninguno de los gobiernos anteriores, tal vez sí en el gobierno del MNR en 1952.

¿Cree que el Gobierno avanza hacia un régimen totalitario?

Evo Morales quiere todo el poder, no le ha sido suficiente la mayoría abrumadora. Bolivia está en una situación económica sin precedentes, pero nunca la gestión política ha sido tan desacertada. En lugar de que este Gobierno sea el inicio de un nuevo ciclo estatal, podría convertirse en el último capítulo de la crisis de Estado que estamos viviendo desde el año 2000. Las cosas han llegado al punto en que la única salida es que o el MAS retroceda y dé un viraje de 180 grados en su visión política, o estamos en las puertas de una salida autoritaria.

Todo indica que estamos en el inicio de un periodo con un país más enfrentado…

Estamos ya en una crisis política. Lo que está en juego en Cochabamba es el destino del actual Gobierno, el del actual proceso de cambio. Es la opción por la vía de la confrontación revolucionaria. Creo que ya cruzamos la delgada línea roja. Esto podría llevarnos a una confrontación ampliada, a un golpe de Estado propiciado desde el Gobierno o en contra de él, a la fragmentación territorial o a la guerra civil.

Mi llajta

A propósito de un post del Ciclista del valle, y sobre todo a propósito de los comentarios:

Estoy fuera de Bolivia desde hace ya 6 años, me fui por mis eternas dudas existenciales, porque no terminaba de sentirme en casa y acababa de cortar una relación de varios años. Me vine a Italia, de donde es mi padre. Ahora viven aquí mis padres y 2 de mis hermanos. Ahora tengo 2 hijas y un compañero, y hasta un trabajo mío, autónomo, que por fin va viento en popa. Algunos días logro sentirme como en casa. Pero son pocos. Cada vez más necesito volver a Bolivia, a Cochabamba, a andar y desandar mis calles. Y eso que sé que la Bolivia que dejé ya no existe, la de hoy es la misma pero otra. De sólo pensarlo me viene una angustia atroz. Pero yo amo mi llajta, la extraño. Aunque sepa que no la amo por completo, que me irritan muchas cosas de ella, de su gente.
Yo también soy blanca de piel. Aquí no doy en el ojo, sólo notan algo raro cuando abro la boca -y eso, hay mucha gente que ni se entera que no soy italiana. En Bolivia daba en el ojo: mi acento tampoco era kolla de pura cepa, me quedaban inflexiones italianas. Ni chicha ni limonada. También sufrí la discriminación: los taxistas me querían cobrar como a turista, las vendedoras de periódicos me trataban mal (esta gringa no entiende nada), en fin. También he sentido rechazo por muchos “otros”: diferentes de mí, con una mentalidad tan lejana a la mía, con un modo de vivir que no se parece en nada al mío.
Pero no sé qué daría por comprarme una bolsita de tostados en la cancha, o de maicillos. Esa tierra es mía también y quiero volver a verla, tocarla, olerla.
No saben lo angustiada que estoy. Antes de estos enfrentamientos, cuando preguntaba por la situación boliviana, mis amigos y parientes me decían cada uno una cosa distinta. Y yo no entendía nada. Ahora casi todos me dicen que están asustados, que temen lo peor, que no saben qué pasará. La incertidumbre es lo único seguro. Lo confirmó mi abuela. Lastimosamente mi madre recuerda que el mismo clima, exactamente el mismo, se vivía antes del golpe de García Meza. Toco madera.